lunes, 3 de julio de 2017

Eso. Tercer acto: Cristales

Cuando desperté, ella aún dormía a mi lado y yo debí sonreír. Giré sobre mí mismo y al poner los pies en el suelo vi que todo estaba lleno de cristales rotos. Alcé la mirada a la pared y sólo vi las alcayatas que días atrás sostuvieron los cuadros que ahora yacían inertes en el suelo. Comencé a caminar y lo hice dolorido entre los cristales que bajo mis pies se clavaban. En la cocina un boquete enorme en la pared me mostraba la calle. Era mañana de verano y unos niños ociosos y felices jugaban en ella; mientras una madre volvía cargada de bolsas de algún supermercado. Me acerqué hasta el borde de la pared inexistente, me asomé a aquel acantilado y, desde abajo, un anciano en un banco parecía esperar ansioso mi salto. No salté. Me di la vuelta y caminé hacia el salón donde observé el sofá azul, o más bien lo que de él quedaba tras el paso de las llamas. Muy cerca de allí un polvo espeso cubría la mesa sobre la que descansaban un bolso y unas gafas de sol que nunca recordé haber visto limpias y en esa ocasión tampoco. Giré de nuevo hacia el pasillo y continué caminando, pisando cristales. Nunca creí que mis pies llegarían alguna vez a acostumbrarse, pensé mientras me vestía. Luego volví junto a la cama y la observé de nuevo. Su desnudo era aún hoy más bello. Me acerqué y con el cuidado de cada mañana la besé despacio.

—Ya me voy —murmuré en voz baja en su oído. Ella dormía.

"Confío en tu capacidad de destrucción" le dije entre risas un día al poco de conocernos. "No te preocupes. Confía en mí. Sabré hacerlo volar todo por los aires..." con sonrisa cómplice me había respondido ella.

Al llegar a la puerta de mi casa, de la que ya sólo quedaba el marco, quise mirar la hora en el reloj de mi muñeca y allí recordé que había perdido mi brazo. Está claro que es imposible salir ileso de ciertos desastres. Luego continué mi camino escalera abajo. Antes de llegar al portal supe que la iba a echar de menos. Finalmente salí.



No hay comentarios:

Publicar un comentario