Yo cada vez soy menos de fútbol... Esto es una manera de decir que ya casi me limito a finales o a partidos próximos a la resolución de campeonatos. El caso es que ayer, quizás por el atractivo añadido de seguir un partido de “mi” Madrid tan lejos de casa, estando en San Pedro de la Laguna, junto al lago de Atitlan (Guatemala), me busqué un café donde echaban la final de la Supercopa de Europa y allí me senté a ver el partido y compartirlo con el amable camarero guatemalteco y madridista y con una pareja muy culé de Barcelona que le daban un morbo añadido al choque. El resultado del partido fue de 2 a 0 en favor del Madrid que derrotó al Sevilla con cierta solvencia en un partido donde Cristiano Ronaldo marcó los dos goles y fue elegido el MVP del partido. Al salir de allí y tras comer algo tomé un tuk-tuk y me fuí a visitar otro pueblo junto al lago y allí pasear en el correr de la tarde, sin rumbo definido y siempre abierto la conversación con el lugareño o visitante que a ello se prestara.
jueves, 14 de agosto de 2014
Cristiano Ronaldo
Yo cada vez soy menos de fútbol... Esto es una manera de decir que ya casi me limito a finales o a partidos próximos a la resolución de campeonatos. El caso es que ayer, quizás por el atractivo añadido de seguir un partido de “mi” Madrid tan lejos de casa, estando en San Pedro de la Laguna, junto al lago de Atitlan (Guatemala), me busqué un café donde echaban la final de la Supercopa de Europa y allí me senté a ver el partido y compartirlo con el amable camarero guatemalteco y madridista y con una pareja muy culé de Barcelona que le daban un morbo añadido al choque. El resultado del partido fue de 2 a 0 en favor del Madrid que derrotó al Sevilla con cierta solvencia en un partido donde Cristiano Ronaldo marcó los dos goles y fue elegido el MVP del partido. Al salir de allí y tras comer algo tomé un tuk-tuk y me fuí a visitar otro pueblo junto al lago y allí pasear en el correr de la tarde, sin rumbo definido y siempre abierto la conversación con el lugareño o visitante que a ello se prestara.
jueves, 24 de abril de 2014
Sonríe poco la gente en los aeropuertos
jueves, 20 de marzo de 2014
Ella era de hielo
domingo, 9 de marzo de 2014
De milagros y rutinas
que regresa a mi cara
cuando vuelves
con el final de la jornada
yo te sonrío
y tú tan guapa
Será la risa
desvelando nuestras ganas,
estate quieto
y mis brazos enredándose
en tu encuentro
- ¡te eché de menos!…
Es la rutina de este milagro
entre tú y yo
un universo en nuestras manos
para los dos
Será el querernos
tal y como nos gustamos
con ese tiempo
que tanto supimos darnos
tiempo sin prisa
tiempo salvado
Serán los besos
que regresan a los labios
reconocernos
para luego reinventarnos
como un principio
siempre empezando
Es la rutina de este milagro
entre tú y yo
un universo en nuestras manos
para los dos
Y tu boca es un quizás
mi diario de certezas
esos cuadros por pintar
y tu risa lo demás
equilibrio en los espejos
estribillo de este sueño
la vida junto a ti.
Canción dedicada a todas esas parejas que a pesar de los años que llevan compartidos, la única rutina que en lo personal les afecta, es la constatación de ese milagro que día tras día se repite...
miércoles, 5 de marzo de 2014
Largo, camino largo
cuando no tenga fuerzas ya para decirte
que los años ¡ay hermano!
no, no pasan en balde
Huelo, aún su invierno
de nieve blanca se cubrió aquella estación
en un adiós, ¡por Dios no puedo!
Te oí gritar, todo tembló
sólo se vio un humo incierto... un humo incierto...
Un pasado, eterno presente
mes de enero, Canfranc estación
Junté mis manos y grité seré capaz
si hay algo más fuerte que el amor es la necesidad
Largo, camino largo... largo
largo, camino largo
Sí, sí, aún recuerdo
perfectamente a ese niño preguntando
¿por qué nos vamos?
nadie responde...
El silencia temblaba en los labios
mes de enero, Canfranc estación
Junté mis manos y grité seré capaz
si hay algo más fuerte que el amor es la necesidad
Largo, camino largo... largo
largo, camino largo
Cuando me falte el aire
cuando no tenga fuerzas ya para decirte
que los años ¡ay hermano!
no, no pasan en balde
sábado, 12 de enero de 2013
12/01/2010, 16:53:09
Aquella tarde él estaba inquieto, miraba cada minuto el reloj deseando que dieran las cuatro, su hora de salir, su hora de apagar la cortadora y acallar así su maldito ruido, pidiendo a gritos ser sustituida por otra más nueva. A continuación, siguiendo su protocolo diario, se quitaría el mono de trabajo, recogería su mochila y se dirigiría hacia la puerta, no sin antes pasar por delante de la oficina del jefe para, con un escueto gesto, despedirse hasta el día siguiente.
Pero ese día no sería así, no, ese día era diferente, ese día llevaba tiempo marcado en su calendario. Había tomado una de las decisiones más importantes de su vida, que ni mucho menos le había resultado fácil... Lo cierto es que ya llevaban casi dos años juntos, y a la edad que tenían, todo el mundo entendía que era más que suficiente para que ambos tomasen alguna decisión al respecto. Se les veía felices, no hacía falta preguntarles, simplemente observarles, ver como se miraban, como les gustaba pasear cerca del embarcadero y quedarse mirando el atardecer. Observar como ella susurraba algo a su oído y él dibujaba una sonrisa, mientras con su brazo izquierdo la atraía hacia si, hacia ese espacio que queda entre su pecho y el aire fresco de la tarde.
Salió corriendo, se despidió desde la puerta, lanzando un "hasta mañana" que rompió el silencio de aquel lugar, no esperó a la respuesta y, mientras corría hacia el autobús, recordó que había dejado encendida la luz del almacén... Daba igual, mañana sería diferente, mañana sería el primer día del resto de su vida. El autobús iba atestado de gente, una mujer en voz alta pedía que no dejasen entrar a más gente, que esperasen al siguiente, que casi no se podía respirar allí dentro. Mientras, al fondo, dos estudiantes hablaban del último examen que habían tenido, de la extraña pregunta número cuatro, que nadie había sabido responder... Todo le sonaba lejano aquel día, el sólo miraba su reloj, calculando los minutos que le quedaban para llegar a la tienda de comestibles donde ella trabajaba.
Quería que fuese especial, inolvidable, una sorpresa mayúscula, lo tenía todo preparado... Había escrito en un papel algo parecido a un guión, con el que intentaría ayudarse para poder transmitir todo lo que quería decirle, y cuanto más lo pensaba más ganas sentía de llegar, ella salía a las cinco de trabajar, y él casi nunca iba a buscarla, y ese era el principio de su plan.
Por fin llegó, la vio tras la puerta, recogiendo las cajas de fruta que tenía colocadas fuera, preparándose para cerrar y volver a casa como cualquier otro día. Con gran alegría contempló el hueco que en la calle había dejado el coche de su jefa, señal de que ella estaría sola en la tienda... No pudo esperar más, entró en la tienda y la saludó, ella se asustó al notar su mano en la espalda, no esperaba visita y cuando se giró y le vio, le abrazó con fuerza, - ¡qué haces aquí! ¡qué sorpresa!... Él se quedó mirándola fijamente, y se dio cuenta que no podía esperar mucho, que la emoción iba a ganarle la mano a sus ojos, así que tomó su mano y la llevó hacia el interior de la tienda. Había imaginado durante tantos día aquel momento y ahora, en el último instante iba a improvisarlo todo, se dio cuenta que no podía esperar a que saliesen de allí y llevarla junto al embarcadero, a su banco, justo aquel lugar en el que hacía unos días había tomado su gran decisión... De repente se oyó un ruido, un rugido que salía bajo sus pies... La lámpara empezó a moverse y seguidamente todo tembló... algunos frascos cayeron de la estantería rompiéndose contra el suelo... Fue muy rápido... demasiado rápido... ella le miró aterrorizada, él se quedó paralizado... de repente todo se derrumbó... y la oscuridad lo inundó todo...
Dedicado a todas las personas que han sufrido el terrible terremoto de Haití, a todos los que han fallecido, a todos los que necesitaron ser enterrados para que pudieran ser vistos por el resto del mundo, para que nuestro olvido no sea la peor de las réplicas del terrible seísmo. Cada una de estas personas tenía tantas historias, sentimientos, emociones, planes, recuerdos, sueños, promesas, esperanzas, tantos como podamos tener cada uno de nosotros.
domingo, 9 de diciembre de 2012
Me gustaría
Me gustaría contarte
que ya nunca me vuelvo tarde a casa
y que hace tiempo deje de buscarte...
Me gustaría explicarte
que aunque no estés estoy mejor que antes
que por fin he aprendido a olvidarte...
Pero no puedo...
pero no puedo...
Me gustaría sentarme
delante de tu cuerpo, contemplarte
poder atravesarte sin tocarte...
Y si acaso tú me miras
como quien ve llover...
o por contra tu sonrisa
derrama mi café...
quizás no sea tan tarde
tan ajeno contemplarte...
- Y cuéntame...



